En ocasiones, corregir un diálogo puede ser engorroso. Por eso, he recogido en esta entrada cómo se puntúan los diálogos en un manuscrito en español. Así que lo primero que debemos saber es que los parlamentos se cierran mediante rayas: —.

Este signo se adecúa al sangrado del texto, si lo tiene, y no debemos dejar espacio entre la raya y la palabra siguiente. Ejemplo:

—¡Hola! —dijo él.

Los incisos

Para corregir la puntuación en los diálogos debemos fijarnos en el verbo del inciso, el cual forma parte del diálogo, pero no del parlamento. En el ejemplo anterior, el inciso es: «dijo él».

Los verbos del inciso pueden ser de dos tipos: verbos declarativos y verbos de acción. Los verbos declarativos son aquellos que expresan comunicación: decir, asegurar, preguntar, manifestar, exponer… Y los segundos hacen referencia a las acciones: levantarse, callarse, mirar, ir, correr…

Corregir un inciso con verbo declarativo

Cuando el inciso empieza con un verbo declarativo, la palabra pegada a la segunda raya comienza con minúscula, aunque exista un signo de exclamación o interrogación. Ejemplo:

—¡No me gusta esa cara que pones! —manifestó ella sin tapujos.

Corregir un inciso con verbo de acción

En cambio, si comienza con un verbo de acción, debemos cerrar la frase del parlamento con un punto o signo equivalente (signos de interrogación o exclamación y, en ocasiones, puntos suspensivos). De este modo, la palabra pegada a la segunda raya comienza con mayúscula. Ejemplo:

—No me gusta esa cara que pones. —Me miró furiosa y se levantó.

Corregir la continuación del parlamento tras el inciso

Para corregir estos casos, como en los anteriores, debemos fijarnos en el verbo del inciso. Si es un verbo declarativo, la puntuación que pertenece al parlamento pasa al final de la raya de cierre del inciso. Ejemplo:

—Lo siento mucho —balbuceó asustado—, me he perdido.

Si se trata de un verbo de acción, entonces la puntuación de la frase del parlamento se cierra con un punto o signo equivalente. Ejemplo:

—¿Por qué estás aquí? —Ella se levantó de su trono de piedra—. ¡Respóndeme!

La tercera posibilidad con la que nos podemos encontrar es con el uso de los dos puntos. En este caso, se ponen tras la segunda raya del inciso.

Conclusión

A continuación, os dejo un fragmento de un diálogo inventado, el cual contempla varias opciones, para que lo uséis como modelo.

—Hola —dijo él, inquieto.

—¿Por qué estás aquí? —respondió ella—. Acaso sabes quién soy yo.

—Lo siento mucho —balbuceó asustado—, me he perdido.

—No me gusta esa cara que pones. —Lo miró furiosa y agregó—: Fuera de mi vista. —Alzó la mano y generó una bola de fuego.

—¡Es un atronach! —gritaba mientras huía de allí a toda prisa.

Si te interesa la corrección de manuscritos, te invito a leer otras entradas en mi blog: Cinco errores gramaticales que debes evitar y Super, aprende a usarlo.

Estas normas las puedes encontrar aquí: Ortografía y ortotipografía del español actual, de José Martínez de Sousa, 2014 (3ª ed.), Asturias, editorial Trea.